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Restauración casera de mi Barbie del mundo "Princesa Vikinga"

27/03/2018 / no comments, on Blog

Antes y después de una restauración casera de mi Barbie Princesa Vikinga

   Siempre  es un fastidio ver cómo alguna de nuestras muñecas preferidas se estropean por el paso del tiempo. Es inevitable, bien sea por el calor, por la humedad, por la propia calidad del vinilo con el que fueron fabricadas, o por la mala pata inexplicable de la mala suerte de las muñecas, en ocasiones vamos a la vitrina y, -¡Oh,Dios mío!, ¡La cara de esta muñeca está blanca!- ¿Te ha pasado? A mí sí, y lo que es peor -¿Por qué ese cuerpo está amarillo?  ¡Por qué esas marcas de sol! ¿Por qué a mí, que no las saco de las cajas ni las toco ni nada de nada? ¿Por qué a mí? ¡Por qué a mí! 


     Pues eso, ¡un desastre! Pero bueno, ¡qué le vamos a hacer! Una vez superada la crisis, me fui directamente a Facebook a preguntar a mis amigos coleccionistas por si alguna vez les había pasado algo parecido y si sabían alguna solución. El apoyo moral en las redes fue total y muy alentador: Héctor, Arnaldo, Ana María, todos ellos me aguantaron un rato la chapa que les di con mis muñecas enfermas. Finalmente, fue Cristina Parrilla quien me dio la clave: Ella había restaurado algunas de sus muñecas utilizando colores pasteles y, literalmente, maquillándolas de nuevo. 

El gel de manos con alcohol viene muy bien para limpiar la cara de las muñecas

   Esto me pareció buena idea, así que volví loco a mi amigo Vincenzo Macotta, ¡Qué hubiera hecho sin él! Y digo lo volví loco porque, -y todos sabemos el puntito ese que tenemos los coleccionistas cuando algo se nos mete en la cabeza-, lo atormenté con wassaps con fotos de todo el proceso. Las estaba pintando yo con mi mano, pero para mí que Vincenzo era el que estaba en mi cabeza guiándome. Esto lo digo literal.  

Usé una mezcla de colores pasteles

  

     Al final el resultado, para mi gusto ha quedado bastante bien, aunque es un trabajo muy de andar por casa. Para un resultado profesional, primero: mejor contar con ellos y segundo darles un acabado  de barniz mate a la cara para que quede bien fijado el maquillaje. En mi caso, como las he vuelto a meter  en las cajas y no las pienso toquetear, decidí no barnizarlas por si acaso me las cargue. 
Limpiar, maquillar, retocar, y listo.
  
PASOS DE MI RESTAURACIÓN

1- Perder los nervios y entrar en pánico. (Te puedes saltar este paso).

2- Preguntar a mis amigos de Facebook hasta encontrar una solución posible. Solo no puedes, con amigos sí.

3- Acosar vía Wassap a mi amigo Vincenzo a cualquier hora del día y de la noche, en busca de apoyo moral y asesoramiento. ¡Dios lo bendiga!

4- Sacar la muñeca de la caja. El vestido venía cosido al cuerpo y fue un horror todo este paso. No pongo fotos de este momento porque aún me estoy recuperando del susto. 

5- Técnica gamba: Separar la cabeza del cuerpo, y reimplantarla en su gemela donante de cuerpo, separada al nacer. 
Técnica “gamba”
6- Lavar bien la carita con jabón de manos con un poquito de alcohol.

7- Comenzar a maquillar la cabeza con toques suaves de colores pasteles. Para conseguir el tono adecuado, mezclé varios tonos de rosa, tierra y algo de amarillo. Para hacer las sombras utilicé eso, algunas sombras.

8- Toque final con un poco de blush, creo que originalmente no traía tanto, pero me pareció más mona así. Una licencia que me permití.
Donante de cuerpo de su gemela separadas al nacer en China.

9- A la caja, venga a coser de nuevo y venga a colocar todo en su sitio hasta el último detalle. ¡Por dios! 

10- De vuelta a la vitrina hasta dentro de diez años. 

Aquí no ha pasado nada amiga.
    Ya mis muñecas no lucen tísicas ni deterioradas y si dentro de unos añitos hay que volver a pasarlas por quirófano. ¡Pues ala, bisturí como Madonna! Y lo mejor, ahora tengo un miedo menos y unos amigos de más.

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Entrada original de El Blog de Ken

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